sábado, 20 de noviembre de 2010

LA SOLEDAD: GRAN PROBLEMA DEL JOVEN CRISTIANO



Soledad: es un estado mental doloroso, un sentimiento en la profundidad del alma. Puede ser levemente irritante o totalmente paralizante.


La soledad es una puerta que lleva a otras emociones negativas. Si no la enfrentamos, podemos terminar batallando además con sentimientos de amargura, enojo y frustración. La soledad es muy prevalente y destructiva entre la población adulta, pero es aun más pronunciada entre la juventud. Y la soledad, especialmente para un joven. Puede ser abrumadora, perturbadora y devastadora.




Negar la realidad de la soledad no es la alternativa. Decir a los demás: “No me siento solo” cuando usted se está desmoronando por dentro, no hace mucho bien. Esto sólo enmascara el problema, el cual, si no es atendido, hará que la soledad mine sus energías, divida su mente y le impida disfrutar la bondad de la bendición de Dios. El sentimiento de soledad es una de las principales armas de satanás para desanimarle. A él le encanta hacer que usted no se sienta querido, necesitado y capaz, como si nadie se interesara por usted. Él sabe que si puede socavar su confianza en Dios, podrá erosionar sus emociones con sentimientos de duda y de una baja autoestima.


El objetivo de satanás es evitar que usted llegue a ser aquello para lo cual Dios le creó. El consejo para los jóvenes es el siguiente: No crea ni una sola palabra de lo que le diga el Enemigo. Jesús dejó muy claro que Satanás es un mentiroso y que no hay verdad en él (Juan. 8:44). ¿Cómo puede usted reconocer su voz? Pídale a Dios que le dé un corazón capaz de discernir. Asegúrese de que su vida esté libre de todo pecado. El perdón de Dios purifica nuestras emociones. Esto nos posiciona para oír la voz de Él y entender Su verdad, por encima del clamor de satanás.
La recuperación de la soledad comienza cuando usted reconoce que hay un problema. La mayor parte del tiempo, este primer paso es el más difícil de dar. Pero si no enfrenta el hecho de que se siente solo, jamás podrá tener la victoria.


La segunda cosa que deberá hacer es reconciliar sus deseos con los de Dios. Esto significa que debe estar dispuesto a dejar a un lado sus deseos en un intento por proclamar su necesidad de Cristo y su fe en Él.


El tercer paso para vencer la soledad es uno que trae una esperanza y una seguridad tremendas. Es recordar las promesas de Dios. David reconocía la gravedad de sus circunstancias e inmediatamente recordaba los tiempos en que Dios lo había librado de sus problemas. El Señor puede capacitar su mente para que usted haga lo mismo. Cuando le golpeen los problemas, podrá recordar una promesa de la Escritura.


Pueden existir tres tipos de soledad: la emocional (no hay relación intima con otra persona. La persona se siente sola y solo se puede recobrar al tener una nueva relación profunda con otra); social (ansiedad o vacío. La persona se siente que no pertenece. Esta persona necesita ser parte de un grupo y ser aceptada por ellos); o existencial (se refiere al sentido de insolación cuando se esta persona se aparta de Dios y siente que su vida no tiene significado o propósito. Esta persona necesita una relación con Dios o con un cuerpo de creyentes que se preocupen por ella.)


¿QUÉ CAUSA LA SOLEDAD?



Existen varias causas. Algunas son:



Una estima propia baja.
Pobres relaciones familiares.
Factores sociales.
Circunstancias cambiables o temporarias (perdiste a tu novio, tu mejor amigo).
Actitudes.
Temor.
Hostilidad.
Incapacidad de Comunicarse correctamente.
Causas espirituales.
Otras causas (timidez, sentimiento de no ser comprendido, conflictos no resueltos con otro, sentimiento de no ser necesitado, separación física de un ser querido, sentir que no pertenece, rechazo, enfermedad física, crítica por una persona de mucha influencia, el estar muy ocupado, muerte de un amigo o ser querido, querer una relación que no está sucediendo, una relación terminada).



Pero sin lugar a dudas la más importante es: la ausencia de Dios.




¿CÓMO SABER SI UN JOVEN ESTÁ EN SOLEDAD?



Cambios físicos como en el comer, dormir, cambio de peso, demuestra que no tiene valor, dolores físicos sean imaginarios o reales, debilidad, hombros caídos, orillas de los labios hacia abajo, un caminar lento y doloroso, silencio, retracción…


Efectos espirituales (se sienten alejados de Dios, o que Dios los ha rechazado)



Estima Propia baja



Dependencia (se pega a las personas, les quita toda la energía emociona, no se da cuenta de su propio potencial. Se descuentan su propias habilidades de ocuparse de su propia vida emocional, luego esperan que otros llenen su necesidad, y finalmente demandan de otros en quienes están dependiendo. ¿Qué sucede con la otra persona? Se aleja o los evita o mantiene su distancia. Entonces el joven se encuentra donde estaba al principio. Este ciclo puede continuar sin nunca parar.



Depresión o Desesperación



Violencia



Abuso de sustancia o de cualquier otro vicio.



¿QUÉ DICE LA BIBLIA ACERCA DE LA SOLEDAD?



Cuando Dios creó a Adán dijo, “No es bueno que el hombre esté solo. Le haré ayuda idónea para él.” Génesis 2:18. El sabía que el hombre desearía una compañía así como El mismo lo deseaba.
Al crear a Eva, el suplió esta necesidad. Pero cuando la raza humana pecó, hubo la primera separación entre Dios y el hombre, y la mujer y el hombre. El pecado y con él, el conflicto, el interés personal, y la soledad entró en el mundo.



Aunque la soledad se menciona poco en la Biblia, lo vemos en las vidas de muchos gigantes de la fe como Jacob, Moisés, Job, Nehemías, Elías y Jeremías. David se quejó una vez de estar solo y afligido (Salmo 25:16). Jesús, quien conoce todas nuestras “dolencias”, seguramente se sintió solo en el Getsemaní. También lo estuvo Juan en la Isla de Patmos y el Apóstol Pablo en sus días en la prisión. Cuando le escribió a Timoteo le dijo que sus amigos lo habían dejado, que algunos se habían olvidado de él, que necesitaba a su joven colega…
(2 Timoteo 4:9-12).


Toda la Biblia se enfoca en nuestra necesidad de comunión con Dios y para el pueblo, especialmente los cristianos, de amar, ayudar, animar, perdonar y cuidar el uno por el otro. Una relación creciente con Dios y otros es la base para cualquier solución del problema de la soledad.”